Te he contado alguna vez la historia de las 3 décimas?
Supongo que no…
- Música recomendada: https://www.youtube.com/watch?v=nIjVuRTm-dc
Por aquel entonces era un estudiante de 3º año de ADE en La
Laguna.
Recuerdo que nunca le llegué a coger afecto a aquella facultad; ni a sus pasillos grises, ni a sus clases escalonadas. Nunca fui asiduo de cortados “leche y leche” ni de “barraquitos”, así que tampoco guardo un gran recuerdo de la cafetería. La biblioteca? Nos faltó entendimiento…ella quería silenciarme y yo no hacía más que hablar…
Recuerdo que nunca le llegué a coger afecto a aquella facultad; ni a sus pasillos grises, ni a sus clases escalonadas. Nunca fui asiduo de cortados “leche y leche” ni de “barraquitos”, así que tampoco guardo un gran recuerdo de la cafetería. La biblioteca? Nos faltó entendimiento…ella quería silenciarme y yo no hacía más que hablar…
El caso es que mi intención era cursar un semestre fuera de
la isla mediante el programa Erasmus, buscaba algo en lengua inglesa (mi
objetivo siempre fue mejorar el único idioma en el que más o menos me
desenvuelvo, descontando el castellano claro). Tras no muchas deliberaciones, la
elección fue, en este oren:
1. Maynooth (Irlanda)
2. Southampton (UK)
3. Amberes (Bélgica) (lógicamente, las clases se impartían en
inglés)
Después de la entrega de innumerables papeles, certificados,
validaciones, pruebas, etc,.., Llegó el gran día! Lo recuerdo con la
expectación de cuando estás esperando por alguna nota de algún examen en el que
te has esforzado y sientes que MERECES aprobar. Pues bien, me quedé fuera! 2
compañeros a los que no conocía se me habían adelantado!
El sistema de puntuación me había dejado fuera por 3
décimas! Joder, hasta ese día nunca me planteé cuán grande podría resultar esa
cifra. Piénsalo? Que 3 putas décimas te dejen fuera del sueño de poder irte a
estudiar fuera…, lo vi tremendamente injusto!
Pero la vida no es justa, ya se sabe. No monté ningún pollo, ni
fui a hablar con la coordinadora que llevaba el tema de relaciones
internacionales, lo acepté como lo que era: una oportunidad perdida. Tal vez el
año que viene – pensé.
Sería injusto privar de la historia a la Profesora
Candelaria (la nombré antes, la coordinadora). Ella me ofreció un sitio en la
expedición a Siena, incluso me persuadió con la oportunidad de ir con mi buen
amigo de facultad Edu (bomba e ínclito). Sinceramente, aún no sé porque lo
rechacé… o quizás sí,… Se te ha presentado alguna vez la disyuntiva entre lo
sencillo y lo correcto? Pues para mí lo correcto era irme a Irlanda, buscarme
la vida solo y desenvolverme como buenamente pudiese…
Años después pensé en que el destino intervino en mi
decisión, tenía trazado un mejor plan para mí…¿Quién sabe?
Habían pasado varias semanas desde mi negativa a irme a
Italia y mi decepción por no embarcar hacía Irlanda…
Y fue entonces, desvanecida toda esperanza… cuando sonó
mi móvil aquella mañana de sábado en La Esperanza. Era “Cande” dándome buenas
nuevas: uno de los compañeros que habían quedado delante de mí para ir a Irlanda
había renunciado! Siiiii! Te confieso que nunca me había alegrado tanto de un
renuncio! Ya no era suplente, iba a jugar aquel partido los 90 minutos más el
tiempo extra!